Trauma transgeneracional, ¿qué es? ¿Cómo terminar con él?

Cada uno de nosotros cargamos una mochila donde guardamos todas aquellas experiencias y vivencias que han sido importantes a lo largo de nuestra vida. Hay situaciones en las que esas experiencias no se gestionan de forma adecuada, convirtiéndose en hechos traumáticos. Éstos no tienen consecuencias únicamente para la persona que lo vive si no que se ha podido estudiar que también pueden tener impacto en las futuras generaciones y alterar su genética. De este modo surge el termino de trauma transgeneracional.  

El trauma transgeneracional es una experiencia traumática de una persona o grupo de personas que se transmite a generaciones posteriores. Esta transmisión puede darse de manera directa o con salto de generación. Con mayor propensión en las mujeres. Seguro que todos conocéis a familiares o amigos que manifiestan algún tipo de enfermedad que ha sido heredada de sus antepasados. Por ejemplo, la diabetes puede transmitirse de una generación a otra, haciendo que las generaciones posteriores tengan una mayor disposición a poder padecerla. Lo mismo ocurre con el trauma.  

Este tema comenzó a estudiarse tras la Segunda Guerra Mundial. Tras varios estudios que demostraron cómo las generaciones posteriores a los supervivientes del Holocausto mostraban ciertos comportamientos relacionados con el trauma original del familiar que vivió dicha guerra, se mantenía de diversas maneras en sus generaciones posteriores. Se ha confirmado que el trauma no procesado puede producir una alteración a nivel genético. Esto se debe a la epigenética. 

Los genes se pueden considerar como algo inmutable a las experiencias de una persona. No obstante, la epigenética demuestra que una experiencia traumática puede producir modificaciones en los genes. De modo que las generaciones posteriores podrían tener una mayor tendencia a posibles traumas o conductas fuente de ese trauma no gestionado. 

Entonces… ¿cómo hacer para romper con este ciclo?

A través del análisis transgeneracional que podemos realizar juntos en consulta, tomamos conciencia de la historia de nuestros antepasados y esto nos permite comprender qué estamos heredando. Dicho de otro modo, me permite entender mejor el contexto, lo cual facilita:

  • No emitir juicio sobre lo que me está ocurriendo, que me ayuda a ser consciente de por qué estoy repitiendo ciertas conductas que no me hacen bien. 
  • Esta toma de conciencia me permite también combatir el trauma heredado. Tener esta información, conocer los traumas familiares, me ayuda a comprender e integrar el trauma. Dijésemos que al cambiar la percepción, cambia la vivencia de esa circunstancia y me permite generar una nueva realidad. 

Tomar consciencia de estos traumas familiares puede producir sensación de miedo al no saber salir de dicho bucle. Sin embargo, es necesario que tomes el control de tu vida, y para ello, tener conocimiento de dicho trauma transgeneracional te permite movilizarte y ponerle fin. El trauma predispone, pero no determina. Por eso es necesario que cojas las riendas de tu vida y trabajes en ti para sanar esta predisposición. Para realizar este trabajo de manera completa es importante trabajarlo de la mano de un profesional en terapia. 

La terapia va a permitir que entiendas el contexto, identificando de dónde vienen esas conductas que te acercan a sufrir esas situaciones y la historia familiar que hay detrás del trauma. La terapia facilitará la gestión de lo vivido, proporcionando las herramientas suficientes para hacer frente al trauma e integrarlo en ti. Tras realizar este proceso de manera completa podrás romper con el bucle que ha ido transmitiéndose de generación en generación.