Seguramente te sientas identificado con la gran dificultad que nos supone a veces mantenernos en el presente. Hay ocasiones en las que nos sentimos atados al pasado, por un sentimiento de culpa, por una perdida no superada, por un tiempo considerado mejor al actual… Otras, sin embargo; lo que nos dificulta vivir el presente es un gran miedo al futuro, las posibles horribles situaciones que se puedan dar… y que casi nunca llegan a pasar.
Ya sea por vivir atrapados en el pasado o en el futuro, vivir el presente es una tarea que no siempre resulta fácil y que como consecuencia nos aleja de lo que nos hace felices. Nos aleja de lo que es importante para nosotros.
¿Qué podemos hacer para disfrutar de nuestro presente?
Aceptación. Aceptar las vivencias según como llegan. Muchas veces sentimos la presión de estar siempre bien y cuando llegan esas emociones negativas nos sentimos incómodos y buscamos eliminarlas. Es importante que nos permitamos vivir estas experiencias tal y como llegan, evitando juzgarnos por ello. Cuando nos permitimos experimentar y sentir las emociones que estamos sintiendo en ese momento, vivimos aceptándolas y conectados a nosotros mismos. Nos permiten conocer nuestras necesidades y en consecuencia nos acerca vivir el presente y encontrar la solución en este.
Conciencia. Actualmente en nuestra rutina solemos ir acompañados de las prisas. Realizamos las mismas actividades día tras día de manera automática, lo que nos aleja de ser conscientes de ellas. Nos lleva a vivir alejados del presente. Nos puede ayudar a conectar con el presente realizar esas tareas desde la atención plena. Focalizar toda nuestra atención en eso que estamos haciendo. Por ejemplo, comer es una actividad que realizamos diariamente y que pocas veces le dedicamos toda nuestra atención. Prueba a comer centrándote en el sabor, la textura, su olor, temperatura… Te darás cuenta de cómo cambia la experiencia. Como te permite estar viviendo ese momento, sin pensar en lo que vendrá después o en la preocupación del pasado.
Control. La incertidumbre es un sentimiento que crea mucha inseguridad e incomodidad, lo que nos lleva a querer tener controlado todo lo que pueda ocurrir. Para ello, imaginamos las infinitas posibles situaciones que se puedan llegar a dar. Esto nos impide disfrutar del aquí y el ahora, y nos lleva a sufrir de manera anticipada por algo que probablemente nunca llega a suceder. Por ello para vivir en el momento presente es importante trabajar la aceptación de lo que vendrá, y actuar en base a tus valores, a lo que es importante para ti y no en función a esos miedos.
Trabajar las heridas del pasado. Puede resultar complicado vivir en el presente cuando hay alguna experiencia del pasado que no te permite avanzar. Cuando está herida te impide hacer, sentir y actuar como realmente te gustaría. Sentimientos de culpa, enfado, tristeza te mantienen anclado al pasado. Es importante identificar esas preocupaciones y trabajar en la aceptación y elaboración de la herida.